La actualidad del sector asegurador y de la acción supervisora conceden un protagonismo creciente a la gobernanza de las entidades y al valor que sus productos aportan al cliente. Con este telón de fondo, Gómez-Acebo & Pombo celebró ayer en su sede de Madrid, con el patrocinio de SEAIDA, la jornada «La gobernanza de la compañía y el valor del producto: novedades y experiencias», que reunió a consejeros, directivos, asociaciones sectoriales y representantes del supervisor para debatir sobre los retos que afronta el sector.
Tras la bienvenida de Iñigo Erláiz, Socio Director del despacho, la conferencia inaugural corrió a cargo de Mª Francisca Gómez-Jover, Subdirectora General de Organización, Estudios y Previsión Social Complementaria de la DGSFP, quien presentó los datos provisionales del sector para 2025, ofreció una panorámica de las prioridades supervisoras para 2026-2028, delimitó la situación de la estrategia de inversión y ahorro europea y señaló las principales novedades regulatorias del sector. «El sector es sólido, rentable y resistente», subrayó, indicando que el crecimiento continúa pese a la incertidumbre y a la volatilidad geopolítica mundial.
La importancia de los consejos de administración en las entidades aseguradoras y en el sistema de gobierno
La primera mesa redonda, moderada por Ana Martínez-Pina (Socia de GA&P), contó con la participación de Pilar González de Frutos (consejera independiente de entidades aseguradoras e inspectora de Seguros del Estado en excedencia), Charo Fernández-Ramos (secretaria consejera del consejo de administración de Generali España) y José Luis Maestro (consejero independiente de entidades aseguradoras e inspector de Seguros del Estado en excedencia).
La mesa arrancó con un debate sobre si la diversidad en los consejos de administración es una realidad o una formalidad. «La diversidad se impone como una formalidad a la que atender, pero de la que se extrae valor adicional», afirmó Pilar González de Frutos, quien señaló que la diversidad de género está más avanzada, pero persisten retos en diversidad técnica, de edad y de nacionalidad. El principal reto, señaló, es encontrar perfiles preparados que cumplan con las exigencias normativas. En este sentido, los ponentes coincidieron en que lo verdaderamente relevante es que el conocimiento específico y profesionalizado de alto nivel esté en la dirección de las entidades y no tanto en el órgano de administración.
En lo que a la relación entre el órgano de administración y la dirección respecta, los ponentes destacaron la importancia de la confianza y del diálogo continuo y fluido entre ambos, destacando Charo Fernández-Ramos el especial papel de la Comisión de Auditoría. «Si una sociedad se plantea que el gobierno corporativo es meramente una exigencia regulatoria y su cumplimiento tiene como objetivo evitar una sanción o medida por el supervisor, probablemente eso genere un marco de relaciones más formal y tenso que si, por el contrario, lo que se asume es que la política de gobierno corporativo debe transversalmente recorrer todos los órganos de la sociedad y auspiciar un cumplimiento voluntario», señaló Pilar González de Frutos.
Los ponentes coincidieron en que el consejero independiente es una figura clave que, en palabras de Charo Fernández-Ramos, «rompe el pensamiento del grupo y propicia el debate y la diversidad de opiniones». La dificultad está, según José Luis Maestro, en su remuneración, que «ha de ser suficiente, pero no tal como para que el consejero deje de ser independiente». Asimismo, Charo Fernández-Ramos reivindicó la figura del secretario del consejo como fundamental, señalando Pilar González de Frutos que «el secretario del consejo es el mejor seguro de responsabilidad civil que puede existir para los consejeros».
«El secretario del consejo es el mejor seguro de responsabilidad civil que puede existir para los consejeros»
Pilar González de FrutosEn materia de formación, José Luis Maestro señaló que las exigencias de conocimiento que la normativa impone a los consejeros son, en la práctica, de difícil cumplimiento, destacando el caso de las obligaciones derivadas de DORA. En este sentido, indicó: «si la Ley de Ordenación se refiere al conocimiento del órgano de administración “en su conjunto”, y la misma lógica se aplica en el ámbito de la Comisión de Auditoría, en DORA ha de entenderse en los mismos términos». De esta manera, abogó por una interpretación finalista de la norma. «El cargo de consejero, hoy en día, es una profesión de alto riesgo», indicó Charo Fernández-Ramos, mientras que Pilar González de Frutos destacó la importancia de un onboarding riguroso y de la formación continua.
Los ponentes coincidieron en la necesidad de hacer un mayor esfuerzo de simplificación normativa e instaron al supervisor a la adecuación y aterrizaje del principio de proporcionalidad y del ejercicio del ORSA. El foco para los próximos años, indicaron, se ha de centrar en la tecnología, la aplicación ética de la IA y la gestión del ciberriesgo.
El valor intrínseco de los seguros de protección de pagos (CPIs)
La segunda mesa, moderada por Pablo Muelas (Socio de GA&P, Práctica de Seguros), abordó el valor intrínseco de los seguros con especial atención a los seguros CPI. La mesa contó con la participación de Álvaro Urrutia (Presidente de AMAEF), Lázaro Cuesta (Responsable de Asesoría Jurídica, Proyectos Normativos e Internacional en UNESPA), Carlos Lázaro (Presidente de la Comisión de Seguros de ASNEF y responsable de la actividad de distribución de Stellantis Financial Services) y Jesús Latorre (CNP Iberia).
Pablo Muelas introdujo el concepto de value for money (VfM) y presentó el (escaso) marco normativo del que se desprenden, indirectamente, las obligaciones en esta materia. Recordó que EIOPA sitúa el VfM como elemento central de su actuación supervisora desde 2019 y abordó la nota de supervisión que la DGSFP publicó en abril de 2026 y que establece expectativas concretas en materia de VfM de los CPI.
«El foco supervisor se ha puesto en el precio, pero al cliente le preocupa el servicio»
Álvaro Urrutia«El foco supervisor se ha puesto en el precio, pero al cliente le preocupa el servicio», aseveró Álvaro Urrutia, quien indicó que la asociación que preside comparte de forma absoluta los objetivos y conclusiones de la nota de supervisión de la DGSFP sobre CPIs, siendo esencial que los productos aseguradores aporten valor a sus clientes. Ahora bien, señaló, el concepto de “valor”, en tanto intrínsecamente subjetivo y cambiante, es difícilmente medible, y reducir el valor a métricas cuantitativas «es engañoso», especialmente en seguros de no vida. En su lugar, puso el acento en la satisfacción del cliente y en los rechazos de siniestros como indicadores relevantes, destacando, igualmente, la confianza y eficiencia que aporta el canal de bancaseguros como algo que aporta valor. Asimismo, indicó, es esencial que, en las ventas vinculadas y combinadas el valor del producto asegurador se evalúe en conjunto con el paquete del que forma parte.
«La aportación de valor es la razón de ser del seguro» destacó Lázaro Cuesta, quien diagnosticó que «no hay un problema de valor generalizado», pero sí focos específicos en determinados mercados, productos y operadores cuya corrección beneficia al conjunto del sector. Admitió, sin embargo, que «en aportación de valor, el margen de mejora es infinito».
Para UNESPA (y EIOPA) el ratio de siniestralidad no puede analizarse de forma aislada, sino en conjunto con elementos como la cobertura, los rechazos de siniestros y las reclamaciones. También aporta valor al cliente, que existan distintos canales de distribución adaptados a las necesidades y preferencias del cliente, la solidez de la compañía de seguros y su buena gobernanza. «La evaluación es difícil», afirmó Lázaro Cuesta, especialmente «porque los elementos que aportan valor cambian en función del seguro y del tipo de cliente».
Carlos Lázaro, por su parte, indicó que «el value for money es un concepto jurídico indeterminado y etéreo» que cambia en función del momento, de la persona y de las circunstancias que la rodean. Para él, el valor del seguro reside, fundamentalmente, en la tranquilidad que aporta, siendo también relevante el servicio que prestan las entidades al cliente.
Jesús Latorre, por su parte, destacó que la naturaleza del CPI, como seguro de ciclos largos, hace poco relevante el ratio de siniestralidad como indicador de valor, debiendo situarse el foco en las coberturas y exclusiones. En este sentido, señaló, es relevante que las entidades partan de su experiencia pasada para identificar aquellas coberturas que no son utilizadas, generando como indicador un ratio de coberturas contratadas y utilizadas. Asimismo, destacó la rapidez en dar respuesta a los siniestros, la experiencia del cliente durante la gestión del siniestro y la comprensión que el cliente tiene de las coberturas, como elementos clave de aportación de valor que tienen una incidencia directa en el ratio de reclamaciones.
En relación con la respuesta del mercado a la advertencia de EIOPA de 2022, Carlos Lázaro compartió la experiencia de ASNEF, indicando que la advertencia motivó una respuesta proactiva que se materializó, en diciembre de 2023, en la aprobación de una guía de buenas prácticas con recomendaciones concretas para, inter alia, incrementar el valor del seguro. Álvaro Urrutia también destacó el esfuerzo de las entidades de AMAEF por desarrollar un marco más riguroso y trazable para la justificación y coherencia técnica de los costes. Lázaro Cuesta, por su parte, destacó el valor y la importancia de que las entidades tomen la iniciativa para mejorar el value for money, indicando que el encaje legal del VfM está en la gobernanza de producto (POG): un mercado destinatario suficientemente granular, coherencia entre coberturas y exclusiones, coherencia de los canales y estrategias de distribución y diálogo fluido con los distribuidores.
Conclusiones y cierre
Ricardo Alonso (Consejero Académico de GA&P) presentó las principales reflexiones de la jornada y Alberto Tapia (Presidente de SEAIDA) cerró el evento con una intervención sobre el seguro de D&O como «caleidoscopio jurídico». Estructuró su ponencia en torno a la jurisprudencia más reciente, destacando la complejidad de estos litigios y la epidemiología de sus conflictos típicos.
